Río Tajo, Río Júcar
jueves, 10 de diciembre de 2009,



Trefilar


Andrés López Martínez


Río Júcar, Río Tajo

Las cuencas hidrográficas de dos ríos definen el ámbito territorial, pero también marcan el futuro político de dos presuntos líderes en Castilla La Mancha, que además no son ni del mismo sexo ni del mismo partido. Pero la afrenta y humillación de un pueblo cuando sus representantes aprueban un texto que no es viable está consumada. Porque Castilla La Mancha ya es pueblo, ya tiene entidad y personalidad propia.
Hasta la Constitución de 1978, aprobada en sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado, celebrada el día 31 de octubre de 1978, la articulación autonómica de los territorios no tenía soporte normativo, y el de Castilla La Mancha no estaba ni imaginado. Pero la Norma Suprema cimentó el desarrollo de la mayor descentralización política y administrativa que se ha realizado en periodo de paz, en la península denominada piel de toro por Estrabón. Y si bien en el ámbito castellano manchego se formó muy lentamente el espíritu autonomista porque se partía de la nada. Es lo cierto que la inteligencia y personalidad de don José Bono Martínez, contribuyó decisivamente a la obtención y vigorización del sentimiento de pueblo, como una llama en continuo crecimiento. No sólo fue su intuición natural, fue la realidad material la que permitió configurar el poder en Castilla La Mancha. Desde los empresarios, que padecían por haber sido simples franquiciados hasta los sindicatos, directores de oficinas bancarias, responsables de polígonos industriales y universitarios disfrutaban cada vez más del poder autonómico de Castilla La Mancha. Queriendo todos ellos tener como interlocutor para solventar las dificultades al Presidente autonómico, incluso con el Ministro responsable del área, y hasta en las relaciones comerciales internacionales.
Y todo ello fue hasta que aparecieron en la Agenda política, dos viejas y dormidas reivindicaciones de la provincia de Albacete: el río Júcar y el río Tajo. El sentimiento reivindicativo en la población de la ribera del Júcar está dormido, pero eso no quiere decir que no se perciba como una herida perenne incluso para los que tuvieron que emigrar y que periódicamente la visitan. Ya que el silencio de los alcaldes de los municipios ribereños, por la obtención de alguna inversión turística adicional, no puede ocultar el odio de sus vecinos por ver pasar un agua que no pueden disfrutar.
El asunto de los trasvases del río Tajo, es harina de otro costal. Porque la provincia de Albacete si necesita el agua del trasvase para su territorio, para sus agricultura, para su pueblo. Pero el devenir se vislumbra torticero. Parece como si no tuviéramos un Catedrático de Derecho Constitucional, ni un Catedrático de Derecho Administrativo, que den forma y contenido a las reivindicaciones de la Comunidad Autónoma o que éstos, estuvieran ausentes de la mayor y más trascendente reivindicación y que enarbola la Reforma del Estatuto de Autonomía. Basta como botón de muestra de la intendencia preparada en la vecina región de Murcia, el hacer mención a la Fundación Instituto Euromediterráneo del Agua, que es capaz de transmitir a la mente del Legislador del Reino de España, todos los puntos que se imaginan para impedir el fin del trasvase para ellos. Como botón de muestra léase el libro “Los orígenes y puesta en marcha del Trasvase Tajo-Segura. Una crónica personal” de don Antonio Pérez Crespo. Pero sobre todo analícese toda la actividad desplegada por el mencionado brazo armado de los intereses murcianos, organizando actividades tendentes a provocar el fracaso del Estatuto Castellano Manchego.
No se puede esperar el futuro de Albacete, viendo el agua pasar sin poderla aprovechar. Para eso no hace falta la Universidad Regional, ni el Instituto del Agua. Mucho deben reflexionar los titulares de las potestades políticas estos días para ganarse la estima y la confianza de un pueblo, que está viendo como desde la máxima institución del saber regional no se articulan formulas valientes en defensa de los bienes que Castilla La Mancha dispone. ¿Darán lugar a que sigamos sin aprovechar el Júcar?, ¿Exigirán el aprovechamiento del Acueducto Tajo – Segura?. ¿O Albacete seguirá siendo territorio de paso?. No seremos capaces de sacar provecho al “Plan Nacional de Obras Hidráulicas” elaborado bajo la dirección del Ingeniero de Caminos don Manuel Lorenzo Pardo en 1933, que planteó la solución a la escasez de recursos del Sureste español mediante el trasvase de aguas desde la cabecera del río Tajo, utilizando la provincia de Albacete como convidada de piedra. Todavía merece la pena luchar por el agua que necesita Albacete, desde el Estatuto de Autonomía, y hasta es posible que se consoliden como líderes, los que hoy, son solo aspirantes, porque han acotado lo que nos habían presentado.




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Peones de los ganadores
jueves, 3 de diciembre de 2009,
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Andrés López Martínez


Peones de los ganadores


Resulta sorprendente el exceso de protagonismo de los líderes políticos, cuando en realidad, la ventaja está en la disponibilidad de peones, sin que se deban despreciar los sargentos y capitanes. Los tenientes siempre resultaron incómodos, pero los que verdaderamente hacen la labor de intendencia social son los peones debidamente articulados por los sargentos y capitanes.
No es que todos los capitanes funcionen siempre. Pues los hay, que se vuelven cómodos, incluso se vuelven ociosos, y hasta los hay que se emborrachan de su proximidad al poder. Incluso algunos cometen la osadía de hacer ostentación del apoyo que reciben de sus padrinos. Y lo triste es ver que el General no se percata de que le están tomando el pelo. Para que quiere el General Jefe del área territorial, que el sargento se dedique en la celebración del aniversario de la organización, que se dedique el vasallo a mostrar y entregar placas de agradecimiento por las subvenciones que recibe.
Parece como si desde Grecia, pasando por Roma, incluso por los racionalistas, no hubieran evolucionado los dedicados al servicio de los líderes sociales. Porque en el fondo, es un problema del presunto líder institucional, por mantener o no actualizar la plebe de servidores. Lo que puede ser debido, en gran medida a que el mismo se haya encariñado en exceso del que come en su pesebre. Lo que denota un síntoma de debilidad imperdonable. Maquiavelo lo hubiera descalificado totalmente. Pero además el pueblo, no puede permitir que existan lideres sociales que no saben rodearse de los mejores. No es fácil ejercer la jefatura territorial como General. Ya que sin perjuicio de que la gestión del poder debe realizarse desde la más absoluta racionalidad, evitando totalmente, que los elegidos como capitanes y sargentos, no sean familiares entre ellos, y ahora se debería decir ni parejas de hecho. La frialdad y la distancia ayudan en la imposición de la racionalidad, y permiten procurar el éxito electoral.
Si el General Jefe territorial, ha podido estar en la distancia, para percatarse de la necesidad del cambio, y hasta ha podido conseguir que su segundo, amolde con el paso del tiempo sus formas, y hasta incluso que dedique parte de sus retribuciones en lavar su imagen dictatorial. Ello ha contribuido en hacer una gestión más racional y austera, y hasta a beneficiado a los electores. Es como si fuese necesaria la astucia en la gestión de los asuntos públicos. ¿Para qué quiere el ciudadano un regidor al que le faltan dos hervores?; ¿ Para que se vuelva cruel?.
Efectivamente, la historia nos muestra, que conforme más inocente es el gobernante, más caro le sale al contribuyente. Hay que pedirle al General Jefe, que procure elegir a los mejores, tanto para ejercer de capitán, como de sargento. Pero sobre todo hay que pedirle que inspeccione a todo el personal a su servicio. Y ello para que la actuación de los mismos, no sea un insulto a la inteligencia, y sobre todo una humillación a su persona.
Hay actos execrables, como el del presuntuoso cabo, que ocupaba puesto de teniente, y se obstinó en realizar los actos necesarios para que le tocase la lotería en navidad cuando él solo había comprado boletos para Reyes. El problema es que perjudicó al que había comprado el mismo boleto, y ello derivo inexorablemente en que no fuera posible el ocultar tamaña injusticia. Pero sobre todo, más que un problema fue una crisis, porque ello evidenció que el General Jefe, no tenía capitanes, no tenía sargentos, no tenía peones. Pues en realidad sólo tenía pesebreros, que hacían dolorosa y costosa su gestión como líder social.
No es inocua la gestión irracional. No se trata de que la Administración Pública no sean en exceso generosa con sus servidores públicos. Es que todos los días mueren miles de personas de hambre por no disponer de un euro. Y a veces tenemos dirigentes sociales que su actuación sólo provoca destrucción. Y ello exclusivamente porque no realizan ni verifican la labor de sus subordinados. No debe permitir el General Jefe territorial, que haya más distinciones de los inferiores a los superiores, ya está bien de estómagos agradecidos. Ya está bien de faltar el respeto a los principios y valores de la Constitución española de 1978. Algunos no se enteran, que ya no estamos en la Edad Media, que ya tuvimos la Revolución francesa, la ilustración y toda una serie de conquistas sociales que exigen no perder tiempo ni recursos, cuando todavía no hemos acabado de surtir y procurar las necesidades básicas a miles de ciudadanos . No es cuestión de mentalizar, es tan sencillo como el aplicar la Constitución, que establece, que España es un estado social y democrático derecho.

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Antenas de telefonía móvil
jueves, 26 de noviembre de 2009,



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Andrés López Martínez


Antenas de telefonía móvil


La sociedad occidental, no se acaba de acostumbrar a vivir sin el afecto y calor que la cercanía de los miembros de las familias en el Siglo XIX y XX aportaban, especialmente al ámbito hogareño. Todos necesitamos del afecto y calor materno y paterno, que no del mimo ni del halago. Pero el ritmo de vida que nos hemos autoimpuesto, determina que la familia sea cada vez más escueta, más fría.
Y esa frialdad, parece como si se compensase por medio del ambiente dejado crear por falta de una debida articulación de los conocimientos disponibles sobre la materia. Los ayuntamientos no han sido capaces de transmitir transparencia del contenido de los documentos obrantes en los expedientes de licencia de funcionamiento de las antenas de telefonía móvil y de las líneas de alta tensión y de sus transformadores.
Es más dañino el miedo ambiental mantenido artificialmente por la pasividad municipal, que la realidad por documentar. Siempre el silencio castiga al responsable institucional, y en este caso, la falta de información y transparencia del contenido de los expedientes administrativos, evidencia que los titulares de las potestades administrativas son cómplices en la creación de fantasmas, como si algo tuvieran que ocultar.
Es una realidad del pensamiento social, la vivencia ciudadana de que son muy escasos los actores dedicados a la vida pública que transmiten, que comunican. Unos duermen a sus auditorios, otros le hacen bostezar, y la mayoría se pierden en recorridos discursivos circulares, que permiten al sacrificado oyente el poder echar una y hasta tres dormidas, sin haberse perdido nada. Y todo ello cuando se muestran públicamente.
Pero es lo cierto que un importe volumen y calidad, la gestión institucional es realizada por empleados municipales, en los que es muy difícil discernir para el ciudadano usuario de los servicios municipales, si efectivamente concurren los elementos necesarios para resolver adecuadamente sus expedientes, con imparcialidad e independencia y objetividad. Pues a veces hasta es posible que estén tan afectados por los efectos de las antenas de telefonía móvil que les impide autocontrolar su propia obligación de abstenerse en la resolución de los expedientes administrativos. Es verdad que algunas normas jurídicas potencian usos sociales que dificultan el control de la abstención de los funcionarios, así ¿cómo probar la relación afectiva no matrimonial?.
La necesaria potenciación de la afectividad, especialmente mediante normas que favorezcan la transparencia de los vínculos afectivos y familiares, no está viviendo sus mejores momentos. Como si las frecuencias de la telefonía móvil y los campos electromagnéticos suplieran el calor humano familiar y afectivo.
Nadie menciona, el importante avance social que supuso la entrada en vigor de la Ley del Registro Civil de 1870. Estamos llegando al absurdo, de potenciar formulas sucedáneas de documentar la relación afectiva retrotrayéndonos a la Edad Media. Se incorporan elementos cercanos al libertinaje, que hace a los hombres y mujeres más frágiles. El Registro Civil, fue y es una conquista del ciudadano, no debiéramos permitir que las relaciones personales dejasen de documentarse en sus asientos, ya que de su realización y cumplimiento se benefician especialmente los más débiles. Y los más débiles, siempre son los menores y los ancianos.
Y de igual manera que es necesaria la documentación de las relaciones personales, es necesaria que se documenten las instalaciones de telefonía móvil, los transformadores y las líneas de alta tensión. Porque del conocimiento de lo instalado podremos inferir el grado de afectación a la salud psíquica y física. Los ciudadanos de Albacete, nunca perdonaran la falta de documentación de los expedientes referidos, incluso el funcionamiento de las instalaciones sin la preceptiva licencia. Pues los responsables políticos que han permitido el funcionamiento de las mismas, han transmitido miedo. Miedo porque al no querer tomar la decisión de otorgar la Licencia o de acordar el cese de la actividad y retirada de la instalación, evidencian el no querer responsabilizarse de lo que les compete. Y esa falta de personalidad, esa carencia de determinación, si la percibe el vecino. Porque todos los albaceteños quieren, antenas de telefonía móvil con licencia municipal , con respeto y cumplimiento de las ordenanzas municipales. Y que nadie olvide que el principio de autonomía local, permite en uso de la misma, que los ayuntamientos sean más explícitos que la norma general, pues ello no significa creación nueva y distinta de la pemitida.



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